jueves, 4 de agosto de 2011

Detectar precozmente el autismo mejora el pronóstico y ayudaría a hacer desaparecer los síntomas en algunos casos leves

La detección precoz de los trastornos del espectro autista (TEA) mejora el pronóstico y puede hacer desaparecer los síntomas en algunos casos leves, así lo han explicado algunos de los expertos que han participado en el 'Curso Autismo: ¿epidemia del siglo XXI?', patrocinado por la Fundación Alicia Koplowitz, en el marco de los Cursos de Verano de San Lorenzo de El Escorial. 

En las últimas décadas las estimaciones sobre la prevalencia de esta enfermedad han aumentado. En España, se calcula que hay unos 50.000 menores autistas, a los que habría que añadir todos los adultos, "un número considerablemente mayor", puesto que es una enfermedad crónica. 

"Hay que tener en cuenta que determinados factores pueden estar justificando, al menos en parte, este incremento. Entre ellos está, sin duda, la mejora en la detección tanto en el contexto sanitario pediátrico como en el escolar. El propio diagnóstico se realiza actualmente a edades más tempranas", comenta el secretario de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB), el doctor Celso Arango. 

Según el doctor Arango, "en España, desconocemos los datos reales de incidencia y prevalencia del autismo, ya que no existen estudios poblacionales para estas enfermedades". Independientemente de los datos epidemiológicos, según Arango, "la realidad es que los servicios públicos que atienden a esta población se encuentran desbordados en recursos, sobre todo, humanos. Son excepcionales los recursos asistenciales específicos para personas con estas enfermedades a pesar de las necesidades específicas que presentan para, por ejemplo, tener acceso a la asistencia médica". 

Para Arango, otro aspecto que es necesario abordar de forma urgente "es la posibilidad de realizar diagnósticos precoces que han demostrado mejorar el pronóstico y en algunos casos leves se ha conseguido incluso la desaparición de los síntomas tras terapias intensivas en los primeros años del desarrollo, momento en el que el cerebro es mucho más plástico". 

"En este país aún no tenemos recursos específicos para realizar estos diagnósticos por lo que éstos pueden tardar años en realizarse y por lo tanto realizar las intervenciones oportunas que mejoren el pronóstico de una de las enfermedades más graves del cerebro", concluye Arango.


Fuente: www.psiquiatria.com


Equipo Edu-In

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